[Article 42]LA CONFESION

SanEduardo005_web

 

 

“…La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo; el intento de un camino, el esbozo de sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo, sin embargo, cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin los restos de su nacimiento…”

(Herman Hesse)

 

 

“…El sol no había asomado aún. Una sombra entró como un rayo y golpeó enérgicamente una puerta.
Cristóbal abrió entre sueños. Cuando vió la figura de Pablo se restregó los ojos para cerciorarse de que no estaba ante una visión.
-Hijo, ¿qué haces a estas horas? ¡Si no se ha oído todavía el canto del gallo!
-Vengo antes de que cante.
-¿Es que acaso vas a cantar tú? –preguntó risueño-. ¡No serás, espero, tan engreído como ese gallo que creía que con su canto hacía despuntar el alba!
Pablo, sintiéndose aludido, dijo humildemente:
-Sí, padre, tiene razón, mi pecado ha sido la soberbia, he venido a confesarme.
-¿Y no podías esperar a que amaneciese? –protestó con voz somnolienta, y cuando cayo en la cuenta-. Pero ¿desde cuándo en tu nueva religión se confiesan?
-Yo no tengo ninguna.
Y pronunció esta frase en un tono tan sepulcral que Cristóbal pegó un salto como si le hubiese caído encima un jarro de agua fría…”

 

( Fragmentos del Libro “Y Extranjero tu Fuiste en la Tierra de Egipto”)