[Article 12]Y EXTRANJERO TU FUISTE EN LA TIERRA DE EGIPTO

 

 

Y EXTRANJERO TU FUISTE EN LA TIERRA DE EGIPTO


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A mi hijo Ariel que me hizo comprender
que ese nuevo mundo no solo
era necesario sino que también era
posible…

 

 

COMENTARIO DE Audrey Bernard La Forette

 

Libro recomendado: “Y Extranjero Tú Fuiste En La Tierra De Egipto”

 

Y cuando parece que la condición humana decae en la banalidad de la historia, Marina De Chateaubriand, se impone con una prosa clara, pausada, sentida y emocional que parece hasta trascender las expectativas de la misma autora. Así es, como “Y EXTRANJERO TÚ fuiste en la tierra de Egipto”, se revela como un libro que atraviesa todos los estados del ser mediante vivencias cotidianas y otras más sofisticadas que en su paradoja, no descuidan la esencia más pura de la condición humana que trabaja por forjarse y forjar, cuando es necesario, el destino señalado.

Marina de Chateaubriand despliega no solo los sueños de juventud y la búsqueda de un mundo mejor a partir del trabajo personal, sino que además, cultiva, con lo mejor de los grandes clásicos del pensamiento intelectual, todo aquello que está por venir.

Un gráfico representativo de la ilustración que se cosecha cuando el viaje se eleva.

Acude también a nuestros próceres y sobre ellos asienta su prosa. “Facundo”, de Domingo Faustino Sarmiento, está muy presente en la secuencia de su discurso novelado, envuelto por el campo y la naturaleza que atraviesa, con estupenda descripción de paisajes, las hojas de un libro diferente en cuanto a la intensa combinación de lo místico con lo racional.

La lucha y los avatares. El mundo interior y el mundo que se nos impone.

Los personajes y las personas bajo las citas melódicas del escritor, César Tiempo. Tan presente en los comienzos como en el final de la obra.

El aroma del ocio y el viento de la acción.

La calificación de lo natural. El hombre caminante y el color local.

El otoño que asoma septiembre bajo envolventes ocres colores que contemplan el valor de la Amistad. La muerte que llega y la mirada de Jesús.

De esos paisajes, testigos de la historia, se reivindican las tradiciones. Acariciando lo más genuino de cada lugar sobre lazos que se tienden entre miradas cómplices de rica sinceridad.

Desde el sabor de un torneo de pesca hasta las caminatas por ese más allá de un Dios presente en todas y cada una de las cosas que el viajero cuando se convierte en peregrino puede palpar.

Con el gesto que se encuentra en el otro. Con la flor marchita que renace.

Con el sonido de los pájaros, confundido con el oleaje de un mar calmo, al mismo tiempo que bravo, la escritora, Marina De Chateaubriand, apuesta a una literatura sin presiones. Sin arrebatos de tiempo. Con la templanza, que solo la Fe, puede proporcionar.

Audrey Bernard. La Forette.